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jueves, 13 de marzo de 2014
Somos fuertes porque fuimos débiles
Como si abriera las compuertas y se dejara derramar le confesó que, a veces, sentía que se le desplegaban las alas y se asustaba de la gente que pasaba tan cerca y tan rápido.
Ellos no podían verlas ni percibir como, al tocarlas, la dejaban sin capacidad de volar; por eso continuaban pasando indolentes, veloces, sin dejar evidencias de sus daños.
viernes, 27 de diciembre de 2013
Días de preguntas y (feliz) navidad en el calendario.
¿Cuántos recuerdos tengo que atravesar en este camino pedregoso?
¿Qué espero mientras estoy sentada aquí?
¿Qué quieren que esperemos de un sistema podrido por dentro?
¿Por qué se empeñan en prostituir a las palabras para sus mentiras?
¿Se caerá este tejado de tanto golpe de viento?
¿Existe algún tipo de equilibrio entre deber y querer?
¿Existe la verdad en la prensa?
¿Por qué continúa arañando mi puerta el pasado?
¿Llegará la suerte o tendré que renunciar al destino?
¿Por qué sigo sentada cuando todo se cae?
¿Cuántas noches sin rumbo ni compañía quedan?
¿Quién era cuando tú eras tú?
¿Nos hace o nos deshace la duda?
...
sábado, 23 de noviembre de 2013
La noche y los recuerdos cantaban un blues para enamorar a la luna
Pequeñas bocanadas de aire
dejan escapar,
poco a poco,
mis recuerdos como un río
arenoso, escurridizo
como mi tristeza,
como mis alegrías.
Instantes que parecen eternos
tan breves en la memoria
que se disfrazan de inventos
o trozos de historia
de temario recurrente
para esta vista cansada.
Los recuerdos van puliendo
de mi vida los bordes
como la arena al cristal
como el tiempo cicatrices.
Pequeñas bocanadas de aire
me hacen más consciente
del dónde y el cuándo
como bofetada a veces
otras, abrazo eficiente.
El recuerdo es el dolor camuflado de tedio que todos hemos experimentado en algún momento, en cierta etapa, y que quisiéramos no haber tenido. Es el pasado puro de lo que no se puede volver a vivir, a revivir, condenado al exilio forzoso. El recuerdo queda sentenciado a ver como el tiempo lo pisotea dejando una versión diferente de si mismo, más amable con nuestras debilidades quizás.
lunes, 24 de junio de 2013
Deseos: leves construcciones de futuro.
Me está costando escribir y, rebuscando entre borradores, me he encontrado con esto. En su momento no me convenció, pero ahora mismo, leyéndolo, he vuelto a sentirme arrastrada, ahogada y anegada.
Los remolinos de tu pelo
Los remolinos de tu pelo
me arrastran,
me ahogan,
me anegan.
Pero regalas oxigeno
sin saber que para mi
es vivir,
lo regalas por tan poco
que te doy todo
que es tan poco...
que no es nada.
Me anegan y ya no son remolinos
y no todo está tan claro,
te busco y me encuentro sin saber donde estamos,
y no hay fin donde atar cabos.
Fuera razones y taparnos.
Salimos a la luz,
nos damos a la vida
nos iluminamos más de lo que pensamos;
me ahogo,
me respiras,
y naufragamos.
sábado, 20 de abril de 2013
Momento decisivo.
Se ha ido, solo me queda su recuerdo.
Y, por una vez, es agradable.
Puedo ver su espectro de huesos y piel, sus ojos que ya no me hablan, que se han mudado, o quedado mudos, no lo sé.
Se ha ido y ya no raspa, ni duele.
Se ha ido y, al mirar los despojos, no me han temblado las piernas, ni las lágrimas.
Lo tengo que escribir porque parece producto de una ilusión, que se va a desvanecer en cualquier momento. Lo escribo, porque al pronunciarlo puede que deje entrar a la duda.
Pero es imposible negar que se ha ido. Que se fue.
Y, por una vez, no soy quien llora por el.
Y, ahora, a estudiar y estudiar. Y, dentro de nada, las añoradas vacaciones.
Buenas noches pequeños-grandes husmeadores.
Y, por una vez, es agradable.
Puedo ver su espectro de huesos y piel, sus ojos que ya no me hablan, que se han mudado, o quedado mudos, no lo sé.
Se ha ido y ya no raspa, ni duele.
Se ha ido y, al mirar los despojos, no me han temblado las piernas, ni las lágrimas.
Lo tengo que escribir porque parece producto de una ilusión, que se va a desvanecer en cualquier momento. Lo escribo, porque al pronunciarlo puede que deje entrar a la duda.
Pero es imposible negar que se ha ido. Que se fue.
Y, por una vez, no soy quien llora por el.
Y, ahora, a estudiar y estudiar. Y, dentro de nada, las añoradas vacaciones.
Buenas noches pequeños-grandes husmeadores.
viernes, 15 de marzo de 2013
Parálisis emocional I
Y pensaba que esto sería un río de poesía en algún bar de esos que encuentras en esquinas olvidadas
y creía que tendría calor de compañía en algún amanecer de la capital.
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