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lunes, 2 de diciembre de 2013

La voz de Cortázar y el camino

Mientras rueda este autobús
por el cual me dejo engañar
pensando que no me lleva a donde me lleva
sino a donde me gustaría estar.

Mientras languidezco ebria de sueño
con el sol apenas asomando por la ventanilla
en este concierto mil veces ensayado
empañado por la vigilia

Me pierdo en reflexiones ajenas
pero tan mías...

http://www.youtube.com/watch?v=9C7f2d7XGKc

"Los amantes"

¿Quién los ve andar por la ciudad
si todos están ciegos?
Ellos se toman de la mano: algo habla
entre sus dedos, lenguas dulces
lamen la húmeda palma, corren por las falanges,
y arriba está la noche llena de ojos.

Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped, hacia puertos
que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.

Amanece en los carros de basura,
empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran y se tocan
una vez más antes de oler el día.

Ya están vestidos, ya se van por la calle.
Y es sólo entonces
cuando están muertos, cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.

Julio Cortázar

lunes, 3 de junio de 2013

Vacaciones, verano, playa, tiempo libre, recuerdos, recuerdos, recuerdos...

He dejado de escribir, me pesa la memoria en los dedos; y si escribo, por despiste o necesidad, en seguida borro las huellas para que nadie sepa nunca los charcos sobre los que salto y embarro. Pero sigo aquí, por si alguien echaba en falta una dosis de melancolía pegajosa.

4. Conversación

Cada vez que te hablo, otras palabras
escapan de mi boca, otras palabras.
No son mías. Proceden de otro sitio.
Me muerden en la lengua. Me hacen daño.
Tienen, como las lanzas de los héroes,
doble filo, y los labios se me rompen
a su contacto, y cada vez que surgen
de dentro -0 de muy lejos, o de nunca-,
me fluye de la boca un hilo tibio
de sangre que resbala por mi cuerpo.
Cada vez que te hablo, otras palabras
hablan por mí, como si ya no hubiese
nada mío en el mundo, nada mío
en el agotamiento interminable
de amarte y de sentirme desamado.

Luís Alberto de Cuenca

lunes, 15 de octubre de 2012

Sabines, Jaime


Me doy cuenta de que me faltas...

Me doy cuenta de que me faltas
y de que te busco entre las gentes, en el ruido,
pero todo es inútil.
Cuando me quedo solo
me quedo más solo 
solo por todas partes y por ti y por mí.
No hago sino esperar.
Esperar todo el día hasta que no llegas.
Hasta que me duermo
y no estás y no has llegado
y me quedo dormido
y terriblemente cansado
preguntando.
Amor, todos los días.
Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta.
Puedes empezar a leer esto
y cuando llegues aquí empezar de nuevo.
Cierra estas palabras como un círculo,
como un aro, échalo a rodar, enciéndelo.
Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas,
en mi garganta como moscas en un frasco.
Yo estoy arruinado.
Estoy arruinado de mis huesos,
todo es pesadumbre.


jueves, 3 de mayo de 2012

Poemas a Lesbia



"Odio y amo. ¿Por qué es así, me preguntas?

No lo sé, pero siento que es así y me atormento."



Catulo



jueves, 2 de febrero de 2012

Quiero vivir de la contemplación del arte, de lo bello que guarda la historia para mis ansias.

EL DESAYUNO

Me gusta cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gusta más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno.»


Luis Alberto de Cuenca

(merece la pena pararse un momento)
me voy al templo del silencio a soñar con el futuro, el presente no me aporta nada...

miércoles, 31 de agosto de 2011

Que ha llovido y está mojado.

De pronto el frío entra y nuestros sueños de verano se van desmaterializando. Ahora toca pensar en lo que vendrá, de nuevo la vida organizada sujeta a horarios, de nuevo sentir que haces justo lo que debes hacer. No es tan malo, no, pero de nuevo los cambios van de la mano de un miedo incontenible a la variación de nuestros planes. Espero contar con mis paseos favoritos, adornados con bufandas kilométricas, y alguna que otra sonrisa que caldee mis fríos suspiros. Te espero a ti también, para que mentir, al calor de alguna manta o acompañado de un chocolate recordando lo que ha sido este verano.

No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría
palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo
tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto
nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa
sin embargo todavía dudo
de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía
pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro
y aunque no siempre he entendido
mis culpa y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido
y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía. 

Mario Benedetti (Todavía)

miércoles, 15 de junio de 2011

Para seguir con mi boca enredada en tus cabellos.

Mar adentro,
mar adentro.
Y en la ingravidez del fondo
donde se cumplen los sueños
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.
Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno
y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo,
es como penetrar al centro del universo.
El abrazo más pueril
y el más puro de los besos
hasta vernos reducidos
en un único deseo.
Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras
‘más adentro’, ‘más adentro’
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.
Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto,
para seguir con mi boca
enredada en tus cabellos.

y como desde hace un tiempo, no soy yo.. no soy sin la sarnosa tristeza rondando, ahogando mis palabras que tienen que ser silencio porque el tiempo juega en contra. Y se hace eterno este vivir a través de otro que ni siquiera está. Preocuparme por sus pasos antes de que mis caídas para obtener silencios y medias horas a destiempo. Eso no soy yo...
Solo existo en modalidad desiderativa.

jueves, 26 de mayo de 2011

ACCIÓN POÉTICA

Arte, arte que corre hasta tu sensibilidad más inhóspita , arte que fluye. Poesía contenida en blanco y negro. Arte marginal, salvaje, que despierta instintos que ni siquiera sabíamos que teníamos. Inclasificable pero hermoso hasta el extremo.


Hace unos días empecé a preparar una de las muchas exposiciones de francés que nos mandan para clase, pero esta vez era diferente, teníamos la oportunidad de contar algo que realmente nos guste. Al principio dudé, miré la pantalla y ahí estaba mi "Durmiendo en tu memoria personal". He aquí la explicación de mi pereza:

Hace dos años más o menos, por casualidad o no tanto, me encontré frente a frente con unas letras negras sobre fondo blanco que me decían que mi soledad no era algo fruto de la casualidad. Y si como no, me hizo pensar. La curiosidad picó como de costumbre y desde ese momento me volví asidua a la búsqueda de nuevas frases poéticas que dieran un poco de acción a esta mezquina rutina. Y esto es lo que trataba Armando Alanís Pulido y lo que lleva haciendo desde hace 15 años en la ciudad de Monterrey (México); llevar la poesía a cualquier rincón con el fin de acercarla y que ella hable todo cuanto muchos callan. Como bien dice:
"Estoy convencido de que si leyéramos más poesía, seríamos mejores personas, más amables, más humanos (…) por eso decidí tomar las calles, hacer que la gente tuviera este encuentro cotidiano que te sale al paso, llevarle la poesía a su vida (…) son mensajes cortos que puedes leer mientras caminas o si vas en coche a 100 km/h, no te quita tiempo, y en cambio, te da vida” (más información )











¡Aquí tenéis un poco de lo que he ido recogiendo este tiempo!

viernes, 15 de abril de 2011

Pedacito de amor delirante.

Mis comienzos en el mundo de la poesía fueron suyos. Desde un día en que por azar o suerte su libro cayó en mis manos me faltó tiempo para ir a comprarlo. Recuerdo esa primera tarde sumergida en la narración de su amor y en esas descripciones llenas de alabanza. Entonces podía verlos a los dos, jóvenes y perdidos, en el encontrarse de los deseos. Desde ese día no me he separado de sus 20 poemas de amor y una canción desesperada. También con el transcurso de los años he ido cambiando de poema favorito. Desde hace un tiempo, la despedida (el poema número veinte) se ha atrincherado en mi y parece que seguirá ahí por mucho tiempo. Supongo que al leerlo cualquiera podrá entender el porqué:

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada, 
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". 
El viento de la noche gira en el cielo y canta. 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 
Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. 
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. 
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo. 
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 
Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos, 
mi alma no se contenta con haberla perdido. 
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. 



Pablo Neruda


http://www.youtube.com/watch?v=E56M28W7oc4
a veces cenizas de algo que fue, sirven para encender la belleza de una canción como ésta.