miércoles, 11 de diciembre de 2013

Hey babe, take a walk on the wild side.

Llevaba unos días ya sin poder publicar porque algo informático no colaboraba; tenía tantas ganas de compartir mil reflexiones, ideas y canciones... Justo hoy que abro por rutina y con falta de tiempo está todo solucionado. 
Dejo una canción que hizo de un día de estudio algo mucho mejor. La parte salvaje siempre es tentadora; habrá que correr riesgos.


Hey babe, take a walk on the wild side, 
Said hey honey, take a walk on the wild side. 
And the coloured girls go, doo do doo

lunes, 2 de diciembre de 2013

La voz de Cortázar y el camino

Mientras rueda este autobús
por el cual me dejo engañar
pensando que no me lleva a donde me lleva
sino a donde me gustaría estar.

Mientras languidezco ebria de sueño
con el sol apenas asomando por la ventanilla
en este concierto mil veces ensayado
empañado por la vigilia

Me pierdo en reflexiones ajenas
pero tan mías...

http://www.youtube.com/watch?v=9C7f2d7XGKc

"Los amantes"

¿Quién los ve andar por la ciudad
si todos están ciegos?
Ellos se toman de la mano: algo habla
entre sus dedos, lenguas dulces
lamen la húmeda palma, corren por las falanges,
y arriba está la noche llena de ojos.

Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped, hacia puertos
que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.

Amanece en los carros de basura,
empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran y se tocan
una vez más antes de oler el día.

Ya están vestidos, ya se van por la calle.
Y es sólo entonces
cuando están muertos, cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.

Julio Cortázar

sábado, 23 de noviembre de 2013

La noche y los recuerdos cantaban un blues para enamorar a la luna

Pequeñas bocanadas de aire
dejan escapar,
poco a poco,
mis recuerdos como un río
arenoso, escurridizo
como mi tristeza,
como mis alegrías.

Instantes que parecen eternos
tan breves en la memoria
que se disfrazan de inventos
o trozos de historia
de temario recurrente
para esta vista cansada.

Los recuerdos van puliendo
de mi vida los bordes
como la arena al cristal
como el tiempo cicatrices.

Pequeñas bocanadas de aire
me hacen más consciente
del dónde y el cuándo
como bofetada a veces
otras, abrazo eficiente.

El recuerdo es el dolor camuflado de tedio que todos hemos experimentado en algún momento, en cierta etapa, y que quisiéramos no haber tenido. Es el pasado puro de lo que no se puede volver a vivir, a revivir, condenado al exilio forzoso. El recuerdo queda sentenciado a ver como el tiempo lo pisotea dejando una versión diferente de si mismo, más amable con nuestras debilidades quizás.


domingo, 10 de noviembre de 2013

Obertura al sueño nº1

Por suerte
y por rutina,
Morfeo acude noche tras noche
    a este cielo de estrellas apagadas
a esta luna boca abajo
a estos ojos cerrados
cansados del derroche
desesperados
de esperar.
así
.
tejiendo lo destejido
pasando lo pasado

miércoles, 28 de agosto de 2013

Torpe ingenuidad

Vino sigiloso y directo a mi diana. Sorprendida, a medias, y totalmente dispuesta, le dejé la puerta entreabierta. Mientras, con ojos astutos, calibraba sus pasos. 
Cuando, por fin, acudió la certeza, le permití llegar; más que eso, lo invité a todo sin palabras de más. Así, entre farolas y calles dormidas, me regaló su risa y supe que había llegado la hora de la alegría. Dejé caer mi dulzura en sus ojos mientras nos resbalábamos cara a la novedad de nuestras acciones. Continuamos. Cada vez más cegados y más alejados de nuestra entereza. Y, por último, nos mentimos diciéndonos con hambre que el tiempo no importaba.
Y volví a las noches de insomnio
y de duda.
Pero el tiempo golpeó a la mañana siguiente, y en las sucesivas; porque, quizás lo que nace de las sombras no tenga cabida en nuestras días soleados.

sábado, 17 de agosto de 2013

Una chispita apenas,

una iluminación casual, que tiene mucho de planeada, me visita en estos días. Yo la acojo y le doy cobijo mientras aguardo, impaciente, por algún estallido repentino que haga trizas tantas telarañas y me impulse. Estoy vestida con una leve sonrisa que depende del parpadeo, frenético y esperanzador de esa chispita moribunda.

jueves, 8 de agosto de 2013

Inexperta en tanto.


Aún no me había especializado en esquivar y tratar de salir indemne de este juego de indiferencias muy torpemente simuladas. Era inocente en mi ahora manida tristeza. Era de todo menos lo que soy. Aún tenía recursos y artimañas para hacer a un lado la noche e iluminarme las sonrisas. Tú poco habías aprendido de mí y todavía no creías haber conquistado mi conocimiento. 
Que sucias han quedado las mantas guardadas, pero tienes la entereza, toda, que a mí se me ha escapado, para enseñar las manos y confesar tu falta, sin necesidad de arrepentimiento, sabiéndote dueño de la cordura, toda, que he dejado por ahí desperdigada.