mañana examen de filosofía y la mía parece el descanso.
Sé que en una hora me arrepentiré, con los apuntes sobre las manos y las ganas de dormir bailando sobre mis papados, al más puro estilo 12 de la noche y nada en la cabeza. De pronto cogeré la libreta, y empezaré a escribir chorradas delirantes sobre lo que fue este mes o sobre lo que ya no es.. parece que en los momentos más inoportunos es cuando las queridas e inhóspitas musas deciden decir "¡aquí estamos!" En fin, como acostumbro a decir soy un gato nocturno, así que espero aprovechar la noche y meter en esta pajarera que reside sobre mis hombros todo lo que pueda sobre el Estado, esa institución de poder y gobierno. Muy interesante todo siempre y cuando no lo tengas que meter a presión.
Bueno por lo demás todo sigue su curso, ningún cambio destacable dentro de la rutina: 7:00 (si no hay examen) despierto, me desperezo (si lo consigo), enmarañarme en alguna que otra prenda, adorsarme algo de orden en la cabeza, desayuno con música y camino (siempre apurado, marca de la casa) hacia el autobús y vuelta a las mismas aulas con la misma gente y ligeras variaciones en el transcurso de la mañana. Solo un poco de luz repartida en dosis de 20 minutos que saben a bocadillo de jamón y queso y a gloria.
Y bueno echarlas de menos, nunca pensé que el camino a la vida universitaria me robaría tanto a mis amigas, se me han ido al menos 4 sonrisas al día (dos por cada una en los días normalillos, infinitas en los buenos)
Pero nunca, repito, nunca olvidaré que
"También estamos expuestos al amor"
Buenas noches, Sarabia.