"tú los besos de mañana y noche y yo los de la tarde"
jueves, 24 de enero de 2013
viernes, 18 de enero de 2013
La petite mort - Eduardo Galeano
No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.
miércoles, 9 de enero de 2013
Otra canción triste.
Ha pasado el año. He pensado mucho y he salido poco. Me he regalado tiempo, demasiado tiempo para pensar. Y mientras las navidades pasaban, para mí pasaba otro año. He envejecido un año en dos semanas; pero sigo llorando con la cara tapada. Ha habido cosas que me parecieron ridículas y al segundo fundamentales. He retenido al caos bajo altas dosis de ficción y la mente en suspensión. Te he odiado y te he querido irremediablemente, cada día. He censurado mis canciones favoritas para no escucharte y he lamentado haber cedido tanto espacio de mí para hacer sitio a tu rock, a tus películas y toda tu sabiduría de pasillo de instituto. Pretendiendo no hacer lo de siempre, he acabado haciendo exactamente lo mismo: balance. Y ya no entiendo de números desde que no estás y he perdido el rumbo contando cada vez que te vi dormir y el mundo se concentraba en la paz de tu frente.
Pasará otro año y espero no tener que hacer el esfuerzo de no quererte, espero no seguir muriendo cuando no quedan luces y escucho puntear la guitarra. Mi propósito no es olvidarte, te has encargado de que no exista esa opción, mi propósito es poder hacer las paces con lo que ya no será.
Feliz año.
Me gustaría excusarme por la tristeza de lo que digo, pero no sé escribir cosas alegres aún.
Pasará otro año y espero no tener que hacer el esfuerzo de no quererte, espero no seguir muriendo cuando no quedan luces y escucho puntear la guitarra. Mi propósito no es olvidarte, te has encargado de que no exista esa opción, mi propósito es poder hacer las paces con lo que ya no será.
Feliz año.
Me gustaría excusarme por la tristeza de lo que digo, pero no sé escribir cosas alegres aún.
domingo, 16 de diciembre de 2012
Mordía el agua por ti.
En la televisión dicen muchas cosas, pocas verdades pero muchas cosas. Busco cualquier porquería con la manta hasta el mentón. Fuera hace frío (o eso parece) llueve sin parar; gotas y gotas se acumulan en la ventana y se escurren con tranquilidad, conscientes de su destino. No puedo evitar el estribillo de una canción deprimente que atraviesa mi patética fortaleza mental. Sigo viviendo la vida de otros a través de la pantalla. Me pongo un poco triste, parece algo repentino pero sé bien que ya estaba ahí. Me ha atravesado un recuerdo, veloz y en fuga, me abrasa sin remedio. Pienso de nuevo en que puedo hacer para cambiar esto, repaso mis opciones desesperadamente. No depende de mí. El reloj ha avanzado sus manecillas, él habrá pasado sus páginas y yo sigo atascada en un sentimiento que cada vez carece más de sentido. Entonces, indefensa ante la situación, me aovillo e intento olvidar el mundo, la tecnología e incluso el maldito programa basura. Llueve fuera; todavía se vislumbra el sol entre los nubarrones, quizás cuando este se esconda, tenga que acoger el diluvio en mí.
Buenas noches
a los que tengan arca en la cual salir a flote
o a aquellos que, como el pobre Jack, tengan que perecer por darle todo a alguien (malditas Roses del mundo).
viernes, 30 de noviembre de 2012
¿Eres jamón o huevos?
Debes preguntártelo en cada situación: ¿eres la gallina o eres el cerdo? La gallina aporta una parte, pero el cerdo se ha entregado. La cuestión es:
¿Aportas algo o te entregas?
sábado, 17 de noviembre de 2012
Skinny love.
Ahora, que ya es tarde para un "nosotros", para un sábado convertido en domingo y para no ceder ante los impulsos, ahora todo está libre. Sale de mis ojos, de mi memoria, de mi rabia. Todos fuera permanecen ajenos; mientras pasean no saben que estuvimos allí, que todavía retumban nuestros pasos en el pavimento o en el barro. Me he convertido en una viuda de dieciocho años a la que acosa el recuerdo de lo perdido y la constante alerta de un posible encuentro con el difunto; demasiado hermoso para no estar, muy lejano ya para pertenecer a la vida. Los que consuelan hablan sobre la abundancia de los peces y las perdidas cuantiosas que tienen los actos y yo sonrío y "no pasa nada". Cuando me alejo del mundo no pasa nada, no hay recuerdos, no se siente: todo es un gran vacío que absorbe, pero cuando el más mínimo hecho desencadena lo que fue mi vida, mi rutina...no hay tapón para tanta fuga. La televisión parece llenar la cabeza o las manos que no dejan de hacer cualquier acción con tal de no pensar, de no ser, de no estar. Pero pronto no queda más remedio que apagar y, si hay suerte, estar lo suficientemente cansada para no sentir, para no notar la falta. Otros días, en cambio, todo se vuelve bruma y salir a la calle o a la universidad se vuelve una odisea solitaria y no quieres querer. Antes, cuando todo se veía borroso y torcido, sabía que ahí estaba, que era algo seguro, a plazo fijo, inamovible. Ahora, es difícil encontrar el positivismo ante la simple idea de poder seguir adelante... porque adelante no tiene tan buen pinta.
Siento amor, rabia, dolor, frustración y un deseo de retenerlo a mi lado que no es compatible con la realidad; siento demasiadas cosas que me consumen cuando me quedo sola y puedo escucharme. Suena tan patético como lo es en realidad. Cuando lo das todo, el vacío de las despedidas parece arraigado día tras día. Ojalá me hubiera roto el corazón en aquel instante y no tuviese grietas diarias.
I tell my love to wreck it all
viernes, 26 de octubre de 2012
El mismo amor,
la misma lluvia.
Ya que después de una semana todavía no tengo palabras, les robo otros las suyas a cambio de tiempo:
Gracias a los que comentáis u os pasáis, nuevamente, no sabéis la felicidad que me dais. Siento no comentar tanto como debería.
Ya que después de una semana todavía no tengo palabras, les robo otros las suyas a cambio de tiempo:
"(...) y sabes que yo preferiría ser infeliz toda mi vida, y contemplarte, no dejarte; eso es cuanto te quiero... diría "lo siento" con flores y chocolate: he de hacerlo con palabras sin aliento. Pensé: aprovecha ahora a lo mejor todo mejora, tu alma enamora, el amor se evapora; resbalón tras resbalón caí en la equivocación, nuestro último hola pareció más un adiós, mi amor.
Si tú lloras yo me ahogo, no olvides nada pues valió la pena todo; ¿y ves el cielo? pues vuela, ya nadie te frena. Mientras, yo espero que esta sea la última vez que me muera.(...)"
Capman
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