viernes, 15 de abril de 2011

Pedacito de amor delirante.

Mis comienzos en el mundo de la poesía fueron suyos. Desde un día en que por azar o suerte su libro cayó en mis manos me faltó tiempo para ir a comprarlo. Recuerdo esa primera tarde sumergida en la narración de su amor y en esas descripciones llenas de alabanza. Entonces podía verlos a los dos, jóvenes y perdidos, en el encontrarse de los deseos. Desde ese día no me he separado de sus 20 poemas de amor y una canción desesperada. También con el transcurso de los años he ido cambiando de poema favorito. Desde hace un tiempo, la despedida (el poema número veinte) se ha atrincherado en mi y parece que seguirá ahí por mucho tiempo. Supongo que al leerlo cualquiera podrá entender el porqué:

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada, 
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". 
El viento de la noche gira en el cielo y canta. 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 
Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. 
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. 
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo. 
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 
Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos, 
mi alma no se contenta con haberla perdido. 
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. 



Pablo Neruda


http://www.youtube.com/watch?v=E56M28W7oc4
a veces cenizas de algo que fue, sirven para encender la belleza de una canción como ésta.

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